«En cuatro semanas pasé de no saber cómo escribir la palabra “yo” a ser capaz de escribir historias cortas.»

Ara es una estudiante de chino de 16 años que ha hecho un curso intensivo de seis semanas en la escuela de Beijing de LTL Mandarin School. En Aprende Chino Hoy queremos conocer su experiencia porque Ara ha viajado sola a Beijing. Todo un reto para una persona tan joven.

Una de las aulas de LTL Mandarin School

Ara y otros alumnos en clase de chino


¿Puedes contar tus aficiones, estudios, idiomas y cómo empezaste a estudiar chino?
Me llamo Ara Martínez, tengo 16 años y vivo en Marbella. Voy a cursar 1º de Bachillerato en la optativa de Ciencias. Me encanta el baile, el teatro, el cine, la lectura y los idiomas. La biología, la química y las matemáticas son mis asignaturas favoritas. Hablo español, inglés y alemán, y estudio chino, ruso, italiano y latín.
Con 11 años pasé 3 meses en Irlanda. En 2013 pasé el verano en Berlín aprendiendo alemán y repetí experiencia en Núremberg durante el primer trimestre del curso pasado.
Empecé a estudiar chino por primera vez en el colegio como actividad extraescolar (45 minutos a la semana), pero lo eliminaron de las optativas, por lo que mi padre decidió encontrarme una profesora particular con la que llevo estudiando 4 años.
¿Qué expectativas tenías antes de ir a hacer el curso en Beijing con LTL Mandarin School?
En un principio me negué. Sostenía, y sigo sosteniendo, que no sabía el suficiente chino para poder sobrevivir. Sin embargo, también sabía que ir a China era el salto que necesitaba para aprender mandarín de verdad, así que me matriculé a través de Aprende Chino Hoy.
¿Cómo fue la llegada al aeropuerto de Beijing?
Terrorífica. Fue el instante en el que me di cuenta de que, en realidad, estaba sola. He estado en el extranjero muchas veces durante largos periodos de tiempo, pero este caso era diferente. Era China.

«Terrorífica. Fue el instante en el que me di cuenta de que, en realidad, estaba sola.»

Los habitantes de Beijing hacen mucha vida de calle, ¿te impactó encontrarte con tanta gente en la calle?
Me impactó más el tráfico que la cantidad de peatones.Con más de 20 millones de habitantes, no es de extrañar que las calles de Beijing estén abarrotadas,  incluso a las 4 de la mañana. En Beijing los coches, motos y bicicletas hacen lo que se les antoja, y te encuentras motos por las aceras, que te atropellan y te gritan que te apartes de su camino.
Los semáforos están por estar. Los motoristas, ciclistas y peatones hacen lo que quieren mientras que no les pase por encima un coche. Los primeros días yo, aterrada, esperaba siempre a otros peatones para cruzar con ellos por el paso de cebra, incluso si el semáforo se encontraba en verde. Poco a poco, sin embargo, te acostumbras y hay un punto en el que incluso te hace gracia.
Tu casa estaba muy cerca de  la escuela y creo que pasaste mucho tiempo con la abuela que cocinaba bastante bien. ¿Cuéntanos cómo fue esta relación?
Tuve mucha suerte con la ubicación de la casa, ya que estaba a 25 minutos a pie de la escuela. Mi familia de acogida estaba formada por un matrimonio joven y la madre de él. Sin embargo, debido a los largos horarios laborales chinos, a ellos apenas los vi. Pasaba todos los días con la abuela y fue una buena oportunidad para practicar mi mandarín, aunque no hablábamos demasiado. Ella cocinaba muy bien y me encantaban los desayunos, no obstante, cuando llevas 6 semanas comiendo arroz en todas las comidas principales día sí y día también, todo acaba sabiendo a lo mismo, desgraciadamente.

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Has hecho 4 horas de clase en grupo y 2 horas de clase particular, es decir, un programa de inmersión: ¿cómo lo has aprovechado?, ¿te cansabas?
Hay distintos tipos de programas y escogí el más intenso que encontré. Me dije: “Ya que lo hago, lo hago a lo grande”. Al principio pensé que sería demasiado y no podría concentrarme cuando llegasen las dos últimas horas de clase. Fue al contrario. Aproveché las clases al máximo y subí de nivel exponencialmente. Mejoré mi capacidad oral y aprendí a escribir.En 4 semanas pasé de no saber cómo escribir la palabra “yo” a ser capaz de escribir cortas historias. Mi vocabulario se amplió de una manera impresionante y ahora soy capaz de encontrar relación entre palabras. Sin embargo, puedo asegurar sin lugar a dudas que en lo que más he progresado ha sido en lectura. Ahora soy capaz de leer (dentro de mi nivel, por supuesto) prácticamente cualquier cosa, desde cuentos y revistas a los carteles y anuncios en las calles.
Esto ha sido el mayor logro para mí ya que antes de ir a Beijing no sabía leer en absoluto.
¿Cómo eran las clases? ¿Dinámicas? ¿Divertidas? ¿Cambiarías algo?
Mi programa estaba dividido en grupales y particulares. Asimismo, las clases grupales se dividían en dos bloques: lunes, miércoles y viernes con vocabulario y lectura, y martes y jueves con vocabulario y escritura. Las clases particulares se adaptaban a tus peticiones y sobre todo nos dedicábamos a la parte oral y a la lectura.
La relación con las profesoras, además, es muy personal y, sobre todo cuando pasas tanto tiempo como yo allí, creas un vínculo emocional con la escuela que es difícil romper. De hecho yo sigo en contacto con algunas de ellas.
Lo bueno de las clases en LTL es que aprendes mucho, no sólo estudiando, sino mediante juegos y actividades que inventan los profesores. Recuerdo que cuando llegué a Beijing, y no sabía escribir, mi profesora hacía juegos con la pizarra y con unas cartas,cosa que yo odiaba porque era incapaz de hacer bien. Con el tiempo se convirtió en uno de mis juegos favoritos.

«Lo bueno de las clases en LTL es que aprendes mucho, no sólo estudiando, sino mediante juegos y actividades que inventan los profesores.»

La comunidad de estudiantes era muy variada: diferentes edades, nacionalidades. Cuéntanos cómo lo has vivido.
Probablemente fue una de las cosas que más me ha gustado de esta experiencia. Personas nuevas entran todos los lunes a la academia y los veteranos se van. Al haber pasado 6 semanas allí, he conocido a muchísima gente extraordinaria.
Cuando me registré en el programa me dijeron que no habría gente de mi edad, sin embargo, cuando llegué el primer día a la escuela todos estábamos entre los 15 y 18 años salvo tres de ellos. He conocido a mucha gente, de mi edad y mayores, de diferentes países: EEUU, Canadá, Australia, Italia, Alemania, Brasil, Rusia, Polonia, Francia, Suiza, Austria, Nigeria, España…
Cuando estás fuera de tu país, no importa la nacionalidad ni la edad de tus compañeros. De hecho, compartes con ellos la experiencia de estar lejos de tu casa y de estudiar un idioma que, en fin, no es el más sencillo.

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 «Al haber pasado 6 semanas allí, he conocido a muchísima gente extraordinaria.»

¿Qué es lo más te ha gustado de este curso de chino?
Como he dicho antes, lo que más me ha gustado han sido las personas en general: alumnos y profesores. Y, por supuesto, el hecho de que he aprendido muchísimo. Tanto que casi no recuerdo la época en la que no sabía leer ni escribir.
¿Qué impresión te has llevado de China y los chinos?
China, como país, es, para bien o para mal, diferente en casi todos los aspectos.Y sus gentes, aunque de cultura diferente y costumbres aparentemente extrañas, son bastante normales.
¿Te gustaría volver a China?
Desde luego. De hecho, tal vez me esté adelantando a los acontecimientos, pero les he prometido a todos que volveré el verano que viene.

«Les he prometido a todos que volveré el verano que viene.»